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Pedalear contra el cambio climático

Pedalear contra el cambio climático

Muchas de las veces nos preguntamos qué podemos hacer para prevenir los efectos del cambio climático, buscar soluciones para contaminar cada vez menos. Y generalmente nos topamos con noticias en las que los ricos y súper ricos usan jets privados para acudir a un evento que está relativamente muy cerca por carretera, y que con ese solo hecho, ha contaminado más de lo que contaminarían toda una familiar por toda su vida. Lo cual nos desanima y nos hace encogernos de hombros y decir que no existe remedio mientras los ricos y súper ricos sigan con sus formas y maneras. Pero tal vez existe otro argumento. La dictadura de las pequeñas acciones.

La dictadura de las pequeñas acciones está mucho más relacionada con teorías de sistemas complejos y teorías del caos, en el sentido de que si sumamos en su totalidad las pequeñas acciones de una comunidad, estas pueden tener efectos positivos o negativos en la sociedad. Es decir, la acumulación de las acciones tiene un efecto no predecible, va más allá de una simple acumulación de acciones, creando efectos que solamente se pueden entender en el total y no en la acción individual. Dicho de otro modo, el todo es mucho más que la suma de sus partes. ¿Esto que quiere decir?

La dictadura de las pequeñas acciones puede generar lugares altamente contaminados, o por el contrario, puede generar lugares altamente resilientes. Todo conlleva una combinación de pequeñas acciones; por un lado planeación en infraestructura pública en la que actores políticos busquen de manera decisiva generar acciones que conlleven provocar el uso de la infraestructura pública en un sentido determinado, el otro, que los ciudadanos utilicen la infraestructura conforme a lo que las políticas públicas lo habían planeado.

Pedalear en bicicleta, pudiera considerarse no una fórmula perfecta, pero sí una forma de transporte urbano, que pudiera llegar a ser, en la acumulación de las pequeñas acciones, una forma de combatir el cambio climático, por más soñador que esto suene. Claro que existen razones válidas del porqué no utilizar la bicicleta. Mucho tiene que ver con el tema de los elementos, es decir, el clima. Pedalear en bicicleta genera varias problemáticas para el que utiliza este tipo de movilidad. Hacer el esfuerzo de pedalear, pedalear con calor para llegar a un lugar de trabajo con el exceso de sudoración y tener que cambiarse de ropa. Estar protegido cuando exista lluvia, etc., los elementos naturales pueden ser un gran obstáculo. Es decir, se crea un ciclo vicioso, que se contrapone con el del automóvil. Uso el automóvil, porque es más cómodo, y cuando hace calor uso el aire acondicionado, cuando hace frío uso la calefacción. Y existe lo que se llama una retroalimentación.

Una de las maneras para romper esa retroalimentación es mediante políticas públicas que se encuentren dirigidas a ayudar a que se opte por pedalear, e ir de un lugar a otro dentro de la ciudad. Esto conlleva pensar la ciudad de manera diferente, no centrada en la bicicleta como tal, sino centrada en la implementación de infraestructura desde una perspectiva de derechos humanos. Viendo el medio ambiente como una extensión a la personalidad de las personas. Hay y puede haber resultados asombrosos.

Un gran ejemplo de lo que se ha visto es en la ciudad de París, la cual se ha transformado en una ciudad dirigida al vehículo a una ciudad que busca ser una de las ciudades más amigables en el mundo para la utilización de la bicicleta. París tiene el proyecto Bike Plan o Plan Velo, con una ambiciosa cantidad de dinero para hacer de París una ciudad que tenga rutas reales para ciclistas, así como un mayor número de estacionamientos para bicicletas, entre otras tantas iniciativas.

Cierto es que hay muchas preguntas para un ciudadano. La de llevar a tus hijas a la escuela, el peligro de llevarlas por rutas no seguras, la falta de conexión entre avenidas y calles, falta de respeto de los automovilistas. El robo de bicicletas, el tener espacio para llevar cosas personales, falta de lugares para estacionar la bicicleta, entre otras muchas cosas. Pedalear se vuelve entonces un acto subversivo contra el status quo, cambiar la bicicleta como un medio de recreación a un medio de transporte. Si vivimos en ciudades con más de 500 mil habitantes, los efectos al utilizar mayormente la bicicleta o simplemente caminar con una infraestructura adecuada tendrá un mayor impacto en el medio ambiente. La dictadura de las pequeñas acciones puede culminar en efectos benéficos para el medio ambiente, y también para la salud de la ciudad.


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soy Guillermo Coronado Aguilar

Guillermo Coronado Aguilar

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